Acepta el desorden
La hora de comer con un niño pequeño no es para los débiles, sobre todo cuando se trata de desorden. Acepta el caos y comprende que es parte natural de su proceso de aprendizaje. Olvídate de la necesidad de un entorno impecable y, en cambio, concéntrate en crear una experiencia positiva y agradable para tu pequeño.

